El Superintendente de Bancos, Roberto Romero participó en la evaluación de Ecuador ante el MESICIC y suscribió un acuerdo de cooperación técnica con la OEA junto a la UAFE, el SRI y la Secretaría General de Integridad Pública.
La Superintendencia de Bancos llevó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) la experiencia y el trabajo que Ecuador desarrolla para fortalecer la transparencia y la integridad del sistema financiero. Durante su visita a Washington, el superintendente Roberto Romero participó en la evaluación del país ante el Mecanismo de Seguimiento de la Convención Interamericana contra la Corrupción (MESICIC) y concretó un nuevo mecanismo de cooperación técnica con la OEA, junto con la UAFE, el SRI y la Secretaría General de Integridad Pública.
En la 46.ª Reunión del Comité de Expertos del MESICIC, Roberto Romero intervino en el proceso de análisis del informe país sobre la aplicación de la Convención Interamericana contra la Corrupción. La participación de la Superintendencia permitió aportar desde el ámbito de la supervisión financiera, particularmente en temas relacionados con el secreto bancario, la cooperación entre Estados y las herramientas con las que cuenta Ecuador para prevenir y enfrentar riesgos vinculados con la corrupción y los delitos financieros.
Parte de la agenda fue la suscripción ante la OEA de un Memorando de Entendimiento entre la SB, la UAFE, el SRI y la Secretaría General de Integridad Pública, para impulsar cooperación técnica en áreas estratégicas como la implementación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), el intercambio y análisis de información, la prevención del lavado de activos y la lucha contra la corrupción. El acuerdo contempla también identificar brechas normativas, operativas y tecnológicas y establecer una hoja de ruta con acciones e indicadores que permitan medir los avances.
Para Roberto Romero, llevar estos temas a un espacio internacional como la OEA significa convertir la cooperación en resultados concretos para el país. En ese sentido, explicó que la supervisión financiera no puede trabajar de espaldas a los grandes desafíos de integridad que enfrenta el mundo, por lo que se requiere instituciones conectadas, información que pueda ser analizada de manera oportuna y capacidades que evolucionen al ritmo de los nuevos riesgos.
Desde esa perspectiva, la participación de la Superintendencia de Bancos en Washington refuerza una línea de trabajo clara: fortalecer la supervisión, proteger al sistema financiero y hacer lo correcto para preservar la confianza de los ecuatorianos.









